19 mar. 2013

¿Quien eres?


Hacía tiempo que me apetecía escribir algo con un alto índice de crítica social y hoy me he despertado como con ganas de hablar un poco de los estereotipos sociales y ponerlos a caldo. ¿Será que me he vuelto una cascarrabias? ¿Será que soy tan sumamente hater que debo odiarlo todo? NO! El asunto es que una servidora está integrada en un colectivo muy interesante y dispar denominado sociedad postadolescente-preadulta (o así lo voy a llamar) y desde esta posición todo es mucho más observable y por supuesto, criticable.  Tras años de interacción en este círculo no he podido pasar por alto algunos comportamientos que cuanto menos, resultan ser sorprendentes. Bien,  ante todo me gustaría matizar que con todo esto, os hablo de actitud. Y digo actitud y no personalidad porque me centro  en la forma de actuar de una persona, el comportamiento que emplea un individuo para hacer las cosas (extraído de Wikipedia, talcual). Hay algo que no puedo entender y es las grandes diferencias que puede haber entre la personalidad de una persona (viva la redundancia) y la actitud que muestra frente al grupo/cículo o como lo queráis llamar. No hablo de falsedad, sino más bien de un cambio de imagen, por así decirlo, una máscara. Es más, me atrevo a afirmar que todos y cada uno de nosotros nos hemos creado un “rol” que desempeñamos a la perfección. Veamos un ejemplo (soy un libro de texto ahora, genial). La clara figura de la chica fashion. He escogido este “papel” porque es uno de los que me resulta más simpáticos e identificables, aunque podría haber escogido otro como el rol del chico deportisa, o el Einstein, pero en otra ocasión será. Bien, pues esta figura, se caracteriza (obviamente) por una pasión irrefrenable por la moda. En algunos casos esta pasión va más alla y transforma la persona en algún tipo de blogger-ultracool-itgirl-fashionbeautytips and so. Hay algo que está claro y es que de ser fashion, no se come. Pero en esta entrada  no pretendo criticar la actitud de nadie, sino más bien hacer eco del efecto que un pequeño cambio en el rol de cada persona, puede producir al conjunto. Pongamos por ejemplo que “la chica fashion” mañana no tiene ganas de nada y decide ir a la universidad en chándal. O en un período de tiempo decide dejar de ir al gimnasio e irremediablemente, gana algo de peso. ¿Cuál es la respuesta de la comunidad? La crítica.
En este punto me surgen dos preguntas:  ¿Debería la chica fashion ser capaz de prever que el crearse este tipo de rol en la sociedad podría tener consecuencias claramente negativas en el momento en que mantener este tipo de estereotipos resulta más difícil o complicado que en un punto anterior? O bien ¿Es la sociedad quien debe aprender a diferenciar entre las actitudes de una persona y su verdadera personalidad y por lo tanto, suprimir la crítica como respuesta?
Pues estamos de suerte  porque creo haber encontrado respuesta a ambas preguntas. Para empezar, los humanos tenemos ciertas características programadas por naturaleza. No pienso entrar en debates deterministas porque no es mi estilo para nada pero cualquier persona que haya tomado algún curso relacionado con el comportamiento de los humanos (Evolutionary Psycology o Human Behavior) sabrá de primera mano que esto es cierto. La crítica es un recurso innato en los humanos. Es inevitable y no evoluciona o desaparece con los años. Es producto de una serie de necesidades de adaptación y relación con el grupo. Así que, puede resultar realmente imposible conseguir que la sociedad pudiera adaptarse a las actitudes de cada uno y dejar la crítica a un lado.
Habiendo suprimido la segunda hipótesis solo nos quedaría lidiar con la primera: ¿Debería la chica fashion ser capaz de prever que el crearse este tipo de rol en la sociedad podría tener consecuencias claramente negativas?
Claramente para mi persona, la respuesta es positiva. Con esta afirmación no pretendo que la sociedad esté formada por una panda de clones o que nadie se salga de los estereotipos para no destacar. Tampoco pretendo que se tenga miedo a ser diferente o a cambiar. Lo que vengo a decir es que cada uno debería ser consciente de como es y qué imagen proyecta en el grupo y sobre todo, que consecuencias podría tener que tu alter ego (o más bien, quien realmente eres) entre en conflicto con tu rol.

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