13 feb. 2014

Bärlin

Soy de las que piensa que hay que tener las cosas claras. Por mucho que siempre te digan "yuhuuuu querer es poder", hay que tener un poco en cuenta los limites de las cosas...Osea, una cosa es lo que tú quieres, y otra muy diferente lo que tú puedes. Abraham Mateo quiere ser Justin Bieber, pero no. Yo quiero toda la ropa interior de Victoria's Secret, pero no. Pues siguiendo este razonamiento simple y sabiendo que las probabilidades de que consiguiera vivir en NYC son ínfimas, dejé que mi corazón sucumbiera a los encantos de otra bonita ciudad, en esta ocasión, europea.

Para los que no hayáis visto el ámplio reportaje en facebook, se trata de Berlín. Todo empezó cuando se me cruzaron los cables y decidí empezar a estudiar alemán. El caso es que la principal motivación fue que me dio la sensación de que todos en mi carrera hablaban mil idiomas y yo como no quería ser menos dije: "oye, pues voy a por una cuarta lengua, una facilita si eso...mmm oye pues Alemán". Y entonces vino lo de irse un més a una ciudad donde se hablara el idioma y acabó siendo Berlín por casualidad.
Y como la primera vez que estuve allí como residente temporal me gustó mucho y estoy loca pues decidí volver MUCHAS VECES.

Una de ellas, el fin de semana pasado. Como sé que os gustan los detalles cochambrosos y enteraros de todo os diré que cuando reservamos el viaje lo hicimos a través de Atrapalo.com. Volamos con Lufthansa y era la primera vez que tenía el placer de volar con esta aerolínea. Y digo placer porque nos dieron de comer. Tampoco era nada del otro mundo pero la comida siempre te hace feliz. El hotel, de 4*, que además incluía desayuno, estaba situado en Osloer Straße, a tan solo unos 8 minutos andando del Ubahn (que viene siendo el metro). Entre el vuelo y el hotel nos salieron las 3 noches (viernes-sabado-domingo) por 200€


Como mi acompañante no había estado nunca en la ciudad, la visita consistió en ir de guiri total por la vida. Tras perdernos ochenta veces (contadas) en el metro conseguimos llegar al centro y ver lo típico. Entre Alexanderplatz, Friedrichstraße (con el famoso Checkpoint Charlie), Unter den Linden, la Puerta de Brandenburgo, el memorial al Holocausto, el Reichstag, la East Side Gallery y el campo de concentracion de Sachsenhausen, se nos fueron los dos días hábiles que teníamos para ver la city.
Esta soy yo en la East Side Gallery mirando hacia el río porque soy una persona muy profunda


Una de de las cosas que más nos sorprendió y gratamente fue el tour que hicimos por un refugio anti-aéreo obviamente subterráneo organizado por Berliner Unterwelten. En nuestro caso se trató del Tour M que hablaba sobre las formas que tenian los berlineses de pasar de una alemania a la otra en las épocas del muro de Berlín. Super recomendable, y nos acabó saliendo por unos 10€ por persona por ser estudiantes.

Y para no romper con la tradición, no pudimos volver sin comernos un Curry Wurst y un Bretzel. Que para los que no sepáis que son se trata de estas dos delisiosidades:

 


Y con esto me despido hasta más ver. Pero antes, aprovecho la ocasión para recordaros que este blog participa en los Premios 20Blogs de 20 minutos. Y que si os apetece, podéis votar aquí

Besitos!


1 comentario:

  1. Qué feelings de cuando fui hace ya 2 añetes largos... bff. Me gustó mucho la ciudad, la verdad.
    Te dejos mis dies, muy profunda la foto, xq ls almans izieron ste muro, xq gaseavan hudiuss.... ¡guapa!

    ResponderEliminar